Archivar paraJunio, 2008

Fannon y Anzaldúa

Hace dos meses intenté leer a Frantz Fanon para un trabajo sobre el pensamiento fronterizo y la teoría poscolonial. No me convenció. Consideré a Fanon elocuente, pero panfletario. Es el síndrome del estudiante que encuentra la teoría poscolonial. Uno desea mamar la teoría de la forma más fácil y rápida, no hay ganas de asimilar los textos, sólo conceptos. El problema es que Fanon es texto y como tal hay que leerlo con paciencia. Fanon no propone conceptos que pueden ser aplicados en seco a una situación poscolonial, sino hay que interiorizar el texto como una forma metodológica y, desde la posicionalidad del lector elaborar un trabajo que refleje la lectura. Fanon es para aprender no para citar.

Ahora en al escuela llevo la materia de literatura chicana y me vino a la mente pensar en el contexto colonial y fronterizo en la obra de Guillermo Gómez-Peña, entendí como funciona Fanon:

El mundo colonial es un mundo en compartimientos. Sin duda resulta muy superfluo, en el plano de la descripción, recordar la existencia de ciudades indígenas y ciudades europeas, de escuelas para indígenas y escuelas para europeos, así como es superfluo recordar el apartheid en Sudáfrica. No obstante, si penetramos en la intimidad de esa separación en compartimientos, podremos al menos poner en evidencia algunas de las línes de fuerza que presupone. Este enforque del mundo colonial, de su distribución, de su disposición geográfica va a parmitirnos delimitar los ángulos desde los cuales se reorganizará la sociedad descolonizada.

Fanon, Frantz Los condenados de la tierra FCE: México 1973 (p. 32).

A partir de esta cita uno puede desarrollar muchas ideas diversas en distintos contextos coloniales, poscoloniales e incluso hacia los estudios de género. Incluso considero innecesaria la cita, podría hacerse una paráfrasis reconociendo la idea de Fanon pero matizándola cada uno desde su “posicionalidad”.

Eso me lleva a pensar que tal vez los escritores más recientes (y algunos muy antiguos) proponen la abolición entre la división ciencia y arte (dos campos disciplinarios que se han caracterizado por tener una pelea de varios siglos). Ayer, en la facultad, estuvo un nefasto “poeta” de cuyo nombre no quiero acordarme y cuya obra considero ilegible en los sentidos más peyorativos de la palabra (como ilegible en Joyce, pero aporta cosas nuevas; ilegible La guaracha del Macho Camacho pero sí que se disfruta). Y estuvo comentando con afán de hacer escarnio que la crítica literaria de “academia” no le hace justicia porque es demasiado artista. Se nombró gran artista y dejó entrever que su obra tenía una enorme aportación a las letras y al pensamiento yucateco.

Me puse a considerar sus afirmaciones durante quince minutos entre un café y un cigarro antes de entrar a una entrevista con el maestro de Chicana Literatura: The internationalization of the struggle for social justice y pensé que una cosa es la “trascendencia” de la literatura yucateca que ahora va en franca decadencia. Y es que aquí los poetas están más preocupados por hacer “arte por el arte”. No defiendo los textos panfletarios, pero hay autores que proponen nuevas reflexiones (y variaciones) sobre temas diversos y no sólo experiencias estéticas.

Parece que aquí la poesía sigue preocupada por reproducir los “esquemas coloniales”, como dijo un cubano quién defendía que la poesía de su grupo era la única poesía Yucateca. Los poetas sindicalizados yucatecos todavía están muy lejos de llevarnos a una reflexión sobre la realidad alejada de los orígenes (la poesía exotista) o completamente desvíada de su contexto (la poesía por la experiencia estética).

Y eso me hace pensar en Borderlands/La Frontera de Gloria Anzaldúa un texto que tiene notorias finalidades teóricas (del corte Fanónico) combinada con genialidad artística:

Yo soy un puente tendido
del mundo gabacho al del mojado,
lo pasado me estira pa’ ‘trás
y lo presente pa’ ‘delante,
Que la Virgen de Guadalupe me cuide
Ay ay ay, soy mexicana de este lado.

Anzaldúa, Gloria Borderline/La Frontera: The New Mestiza Aunt Lute Books: San Francisco 1999 (pp.25)

Algo parecido se está enseñando en las “academias”, aún con el corte peyorativo que se utiliza para referenciarlas.  La idea es compaginar. Tener los mismos huevos que los poscolonialistas coloniales sindicalizados tienen para dividir utilizarlo para conciliar. Pero en una conciliación conflictiva sino no tendría caso.

La autoleyenda de Bolaño

Los literatos son, por ende, fetichistas literarios. Lo que les lleva a una enfermiza fascinación por los autores y sus vidas. Muchas veces el fetichismo nubla la visión de la obra de los autores. Hay gente que se sorprende cuando descubre que Hemingway escribía de pie. Hay peores, algunos podrían pagar muchos dólares por una foto en La bodeguita del medio justo en el lugar en el que embriagaba el Viejo y su mar.

Hay autores que hace propias leyendas con su obra. Y sus fans los siguen. Los kafkianos procuran una relación tormentosa con sus padres. Los bukowskianos toman cerveza como si el dinero se los diera algún fondo de desempleo.

Algunas leyendas son narraciones míticas y fundacionales de las imagen del “escritor”. No son nuevas en la tradición literaria. Sin embargo, en los últimos años (y derivado de una gran cantidad de fanatiquisisísimos literatos) ha proliferado la imagen metaficcional del actante-autor-explícito. Las narraciones fundacionales de un escritor contribuyen a la creación de leyendas. Por eso Vila-Matas dijo que “con la muerte de Bolaño empieza una leyenda”. La leyenda debe ser escuchada. Y se narra en la obra de Bolaño. Construye al metaescritor. Pero se refleja. “Espejito, espejito, dime quién es el más chingón”.

Bolaño estuvo consciente de la metaescritura de su leyenda. (se) Construyó un escritor-espejo. Sin embargo ficcional. Y aún así nunca salió de su aparato digestivo. Se metió en todas las trabas humanas. Siguió al pie de la letra déjenlo todo nuevamente.

El escritor mercenario

En el desvaído panorama de la literatura en lengua española, un espacio en el que todos los días aparecen jóvenes redactores más preocupados por ganar becas y puestos en los consulados que aportar algo a la creación artística, se destaca la figura de un hombre enjuto, mochila azul en ristre, anteojos de enorme marco, cigarrillo sempiterno entre los dedos, fina ironía a bocajarro siempre que haga falta.” (Jorge Herralde en Para Roberto Bolaño en red)

En “Sensini”, primer cuento de llamadas telefónicas, un escritor como el mencionado arriba entra al mundillo literario. Narra sus confesiones, “trabajaba de vendedor de artesanías en una feria de artesanía en donde absolutamente nadie vendía artesanías” (pp. 14); “llegó el verano y me puse a trabajar en un hotel de la costa” (pp. 24). Se gasta su dinero, eso lo alienta a participar en concursos literarios, “aunque apenas gastaba mis ahorros iban menguando al paso del otoño. Tal vez eso fue lo que me impulsó a participar en el Concurso Nacional de Literatura de Alcoy”. Lo mismo hizo Bolaño a partir del 80. El protagonista se considera poeta antes que narrador “Primero pensé en presentarme en poesía” (pp.13), como Bolaño.

A partir del fallo del jurado de su primer concurso inicia su relación con Sensini, gran jefe de la tribu de pieles rojas literarios en busca de más “premios búfalos”. Éste lo alienta a “no, como al principio entendí, a perseverar en la escritura sino a perseverar en los concursos” (pp. 16). Se sumerge en el (nada mafioso) mundo de los concursos literarios. También habla del resto de los poetas, “las hienas” (pp. 13); de los jueces “oficio singular que en España ejercían de forma contumaz una pléyade de escritores y poetas menores o autores laureados en anteriores fiestas” (pp. 19); y de mi amadísima República de Letras “es terrible, además de ridículo” (pp.19)

Por la correspondencia con Sensini y la participación en concursos literarios, de corte más gastro que ego. Más para tragar que para pajas mentales. El personaje se convierte (con la ayuda del gran jefe) en un nómada cool-tural, “os llamaba los pistoleros o los cazarrecompensas, ya no me acuerdo, algo así, los cazadores de cabelleras”: Los mercenarios literarios.

En Para Roberto Bolaño Herralde cuenta que Susan Sontag, al recibir el Príncipe de Asturias “arremetió contra los falsos escritores, ‘los escritores mercenarios’ y por el contrario alabó a Bolaño ‘me gusta mucho Roberto Bolañó. Le quedaba tanto por escribir’”. Inconscientemente se mordió media lengua.

Los infra-pestozos Leprince y Martín.

Bolaño no puede negar la etapa marginal de los años mexicanos, durante el apogeo de Octavio Paz(nota 1) (y los infras). Ahí está Henri Simon Leprince y Enrique Martín. Leprince “es un escritor fracasado, es decir sobrevive en la prensa canalla parisina y publica poemas (que los malos poetas juzgan malos y que los buenos poetas ni siquiera los leen)” (pp. 30) “Nunca hasta entonces había tenido noción de su papel tan bajo en la pirámide de la literatura”. A Enrique Martín sólo lo leen sus amigos “en catalán, en cambio, su poesía hablaba de cosas reales y cotidianas, y únicamente la conocíamos sus amigos (lo que en realidad es eufemismo: su poesía en castellano probablemente también la leíamos sólo sus amigos)” (pp. 37).

En el relato critica a las publicaciones canónicas de mi amadísima la República de Letras “Leprince menciona revistas y periódicos pútridos, cuya sola mención despierta la náusea o la tristeza en el oyente” (pp. 32); al elitismo, “lo saben a su lado, pero en el fondo se niegan con todas sus fuerzas a aceptarlo” (pp. 33); al afán de protagonismo “Enrique no había venido a contemplar sino a ser contemplado” (pp. 40); y a la persecución de “la novela” como madurez “ya no escribía poesía[…] y cuando lo miré su rostro exhibía una sonrisa que quería decir soy adulto” (pp.41)

Hay escritores del margen que nunca serán admitidos en el corral de las vacas sagradas. Según Bolaño hay que seguir con la vista alta y esperar a que sigan diciendo que quienes no hacen la poesía a su manera seguirán siendo malos poetas. Por eso la bestsellerísima Isabel Allende dijo que Bolaño era “bien desagradable”. “Los buenos escritores [debe leerse: los que venden] necesitan a los malos escritores [debe leerse: los que critican] aunque sólo sea como lectores o como escuderos” (pp. 35).

De la aventura literaria al juego de rol.

Los personajes principales de Una aventura literaria son A y B (o B y A). Son dos arquetipos que se burlan entre sí, mientras B (olaño) se burla de ellos. El cuento es una matrioshka, un retrato fiel de los arquetipos donde los arquetipos se burlan de los arquetipos (nota 2). A se cotiza, “se ha servido de la literatura para alcanzar una posición social” (pp. 52). B se burla de él en un libro. Pero A hace una crítica favorable a ese libro. B no sabe como salir del enredo. La historia va sobre la psicosis del marginal (B) que hacer cuando el canon parece aceptarlo. “B cree descubrir algo, un mensaje entre líneas, como si el escritor famoso le dijera: no creas que me has engañado” (pp .53). El poeta maldito no estaba listo para ser bendito “ensalza mi libro, piensa B, para después dejarlo caer” (pp.53). Al final termina aceptando el cánon de A y lo reconoce como escritor “A sabe escribir”(pp. 55).

B sólo saluda a A y dice “Que buen escritor es A” (pp. 62). Se cambia de bando, vende libros. Deja de ser muchacho roñoso. Se vuelve autor.

Retrato del artista como un buen salvaje.

En los relatos mencionados los escritores son muchachos roñosos que terminan asimilados por el canon. Por eso son poetas buenos-salvajes (3), a pesar de estar contra el mainstream las tripas (realviscerales) piden comida, “dejan todo nuevamente” y se abandonan constantemente (para seguir comiendo). Los poetas-buenos-salvajes son muestra de la readaptación de los ideales poéticos juveniles y contribuyen a la leyenda de Bolaño. El mercenario literario (Sensini), marginal y apestado (en la etapa infra) que cosechó los premios grandes (el Rómulo Gallegos entre otros) para los que entrenó (B).

Notas:
1 Es curioso “Octavio Paz” contenga las letras necesarias para formar “Poca voz”
2 Incluso aparece la figura del mecenas “La condesa de Bahamontes, letraherida y mecenas de múltiples eventos culturales” (pp. 57).
3
Idea tomada del artículo “Portrait of the Writer as a Noble Savage” de Will Corral.

Referencias bibliográficas (no tan referenciadas)
BISAMA Álvaro El deshielo en red: http://www.letras.s5.com/rb080407.htm consultada el 27 de noviembre de 2007.
BOLAÑO Roberto
Llamadas telefónicas. Barcelona: Anagrama, 2006.
BOLAÑO Roberto
Entre paréntesis España: Anagrama, 2006
CORRAL Will
Portrait of the writer as noble savage en World Literature Today; Vol. 80, Nov/Dic2006, p50-54 en red: http://web.ebscohost.com/ehost/pdf?vid=9&hid=107&sid=261b2c9e-2269-4f16-bace-20ab00092227%40SRCSM2 consultada el 27 de noviembre de 2007.
HERRALDE, Jorge. Para Roberto Bolaño. México D.F: Editorial Sexto Piso, 2005.
LIBERTELLA Mauro
Nadie es profeta en su propia tierra en red: http://www.letras.s5.com/rb080407.htm
MARISTAIN Mónica La última entrevista a Roberto Bolaño: Estrella distante en red: http://sololiteratura.com/bol/bolanolaultima.htm consultada el 27 de noviembre de 2007.
PAVÓN Héctor
Roberto Bolaño: genio y figura, la leyenda de un gran escritor en red: http://www.ciudad.com.ar/nota.aspx?id=1446312 consultada el 27 de noviembre de 2007.
RIVAS Matías
Una bocanada de frescura en red: http://www.letras.s5.com/rb080407.htm consultada el 27 de noviembre de 2007.

Obama…

Tal vez, sólo tal vez, esta cosa se componga. O cuando menos deje de estar tan jodida.

América y la gnovela

Nosotros los gnósticos dejaremos atrás la literatura como tal.

Esta parvada apócrifa que somos extremará su tangente, hasta abismarnos en lo desconocido: un saber que aún no poseemos, que es ya la única meta real de la escritura: descubrir o construir —verbos inesenciales mientras haya acto drástico— un conocimiento nuevo. No saber qué sigue será la señal.

La gnovela es gnosis. La gnovela es la búsqueda del total poder creativo; que ordinariamente se encuentra dividido.

¿La inercia? Continuar la novela oxidental. O, en el mejor de los casos, jugar con ella, conservando su yoico núcleo. Sin captar que es verdad esa intuición a la que ya llegamos decenas de veces en las últimas décadas: la novela ha muerto. De su muerte nacerá otra entidad, que aún no hemos podido crear. Y ya vendrá.

Esa gnovela tendrá un mayor vínculo a la visión. Será escrita desde nuestra zona daimónica. El mundo literario es lerdo. Su atención mental es pobre. No se da cuenta, por estar hundido en pleititos o promociones turísticas, que en Latinoamérica la literatura cobró una gravedad que rebasó con mucho a la novela europea.

La novela latinoamericana y la poesía norteamericana de posguerra abrieron nuevas brechas. Aunque los que llegaron más lejos todavía toparon con muros. Y su vocabulario espiritual y sus estructuras literarias todavían quedaron atadas al viejo mundo, como lo están aún más las nuestras, que por miedo dimos pasos atrás. Y, sin embargo, la separación acaecerá. No sabemos cuándo. Pero sucederá.

Hablo desde la mutación que hará aparecer la gnovela, pero podríamos hablar desde los otros géneros moribundos, como la poesía, el ensayo y el cuento, que también serán cadáveres de los cuales germinarán formas aún ignotas.

Pero sépase ya que hay que salir de la escritura despistada que domina. Esos centenares o miles de escritores de variado prestigio que siguen creando literatura, sin comprender que ella era sólo una etapa transitoria para la producción de una especie de libros que nos religarán a lo nuevo sagrado.

La literatura latinoamericana, su cuento, su poesía, su novela, su ensayo, toda su unidad distinta, desembocará en la germinación de una sabiduría.

De no saberlo, habrá fracasado.

Esto será evidente en pocos siglos. Ahora sólo parece una bruma o una broma, una propuesta repetida o una hipótesis loca. Nada de esto importa. Ese saber será creado.

La literatura sólo será nuestra penúltima etapa.

América que ahora es apócrifa, América ahora errática, mañana será profética.

Y para que ello ocurra han de caer nuestras ciudades, han de quebrar nuestros gobiernos, han de llegar otros amos, y entonces, de las cenizas del mundo que hemos conocido aparecerán las visiones y las voces que alzarán inusitados cantos.

Heriberto Yépez.