
Es un término de Spivak, al cual tenía en pedestal. A mi gusto el “esencialismo estratégico” es un elemento básico para la “nueva” ola de teoría crítica. Pero eso fue nuevo en los 80s.
El “esencialismo estratégico” es un ticket para esencializar. El “board-ing” pass para el crucero turístico de los usuarios de teorías críticas, cuando no quieren abordar ningún crucero por su voluntad. Al mismo tiempo, “esencialismo estratégico” permite hablar desde una postura sin las implicaciones “peyorativas” de ésta, pues “reconocer” las limitaciones es evitar, según mi lectura del término.
- ejemplo: El feminismo académico pacato (que se ha recontrautilizado en los estudios de género en las tesis pacatas en mi maravillosa universidad periférica) dice que todo es producto del patriarcalismo falogocentrista del macho y demás epítetos. Su estrategia es esencializar el estatus quo de una porción de realidad y, a partir de esto, explicar los comportamientos de todos los seres human@s y calificarlos de falogocentristas.
La estrategia es reconocer las limitaciones o enriquecer el bagage de limitaciones. Eso le permite al investigador dejar los enunciados y sus tesis como si no las hubiera planteado desde su parcialidad, sin embargo reconociendo esta. La paradoja de la estrategia.
¿Eso lleva a algún lado? ¿No será que, partiendo del esencialismo estratégico, simplemente se caricaturiza la producción de conocimiento pero la caricatura se hace realmente verosímil?
Entonces todos los cientificos sociales, estudiosos de la subalternidad, poscolonialistas y cómplices de la teoría crítica, son Tex Avery, viven de las caricaturas. Pero, hasta que punto es saludable hacerlo, antes de que se comience a creer la existecia de Droopy D. (cuando no de Santa Clos)
¿Es el esencialismo estratégico un pretexto para repetir los modelos oxidento-falogo-macho-blancoeuropeo-centristas sin cambiar nada con el pretexto de que se están reconociendo las limitaciones?.